Jueves, 10 de julio de 2014
Artículos - Opinión
26.08.2011
Urge medición de pobreza con enfoque de género
SEMlac
Adital

Por Anayeli García Martínez

Combatir la pobreza, reducir la desigualdad y aumentar el nivel de satisfacción de las necesidades básicas es posible, pero requiere una medición integral que contemple las diferencias entre los hogares encabezados por mujeres y por hombres, asegura la investigadora de El Colegio de México, Araceli Damián González.

La doctora en economía afirma que sólo el dos por ciento de la población tiene ingresos suficientes para solventar sus gastos y para acceder a servicios de calidad, por ello considera que, para abatir esa situación, primero se deben ampliar los índices de medición de la pobreza e incluir la perspectiva de género. Asimismo, señala que es necesario definir una nueva política económica que no sólo se enfoque a aumentar la cobertura de los programas sociales.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó recientemente que el número de población en condiciones de pobreza pasó de 48.8 millones de personas en 2008 a 52 millones para 2010; mientras que la población en pobreza extrema se mantuvo en 11.7 millones.

Las mexicanas representan más de la mitad de la población total del país; suman 57 millones mientras que hay poco menos de 55 millones de varones, y son ellas quienes tienen una precaria posición en el mercado de trabajo, por ello se infiere que la pobreza afectaría más las mujeres.

MEDICIÓN EXCLUYENTE

Hay estudios que afirman que la pobreza la sufren más las mujeres. ¿Qué hay de la feminización de la pobreza?

El problema es que la pobreza se mide a nivel de hogar y no de persona. En un hogar encabezado por un hombre se asume que la mujer comparte los recursos de manera altruista y equitativa, cuestión que, sabemos, no necesariamente es cierta.

¿Faltarían estudios de la pobreza con enfoque de género?

En México existen ciertas condiciones, por ejemplo, no sabemos cuántas personas dependen de un sólo ingreso ni se observa la desigualdad en el hogar. Otra cuestión compleja es la pobreza de tiempo (es decir el tiempo dedicado a labores domésticas y extradomésticas), en la que los hogares encabezados por mujeres son los más afectados.

¿Tendría que cambiar la metodología para saber este dato?

Con la medición multidimensional -utilizada por el Coneval-, cinco personas que viven en un dormitorio tienen satisfecha su necesidad de vivienda, y los jóvenes de 15 o 16 años que van a la escuela tienen satisfecha su necesidad de educación aunque estén en la primaria.

"Nosotros (en nuestras investigaciones en El Colmex) utilizamos el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP), que incorpora variables que consideran a las mujeres y su calidad de vida. En este método se mide la pobreza de tiempo, entre otras variables".

Además de una visión sobre este flagelo ¿qué se puede hacer para combatir la pobreza y las carencias sociales en las mujeres?

Tendría que volverse a la promoción de la actividad económica que se abandonó en los 80, en el contexto de la crisis y la deuda. En ese entonces se adoptó una economía de libre mercado bajo el argumento de que el problema de la falta de crecimiento se debía a la excesiva intervención del Estado en la economía.

Sin embargo, el país se fue al otro extremo: a una economía sin condiciones para desarrollar un mercado competitivo. Un aspecto medular es volver a recuperar el poder adquisitivo de la población y eso se puede hacer coordinadamente con los empresarios.

SEMlac

Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe
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