Domingo, 23 de noviembre de 2014
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Artículos - Opinión
20.08.2008
Honduras - Globalización, Alba y Centroamérica
H. Roberto Herrera Cáceres
Adital

Honduras y la Alternativa Bolivariana para las Américas.

La globalización caracterizada por la creciente influencia de los procesos financieros, económicos, ambientales, políticos y socio- culturales de alcance mundial sobre los regionales, subregionales, nacionales y locales: determina la interdependencia planetaria en la cual los Estados necesitan asegurar los espacios apropiados para salvaguardar y promover sus intereses nacionales y superar sus desequilibrios, relacionándose, en diferentes grados de intensidad, con todos los Estados miembros de la comunidad mundial en el espíritu de la buena vecindad.

Para que un Estado subdesarrollado, como Honduras, participe productivamente y se desenvuelva digna y prudentemente en este mundo complejo, se hace necesario una actitud analítica y crítica (frente a la información, las imágenes publicitarias y el poder del dinero) que le permita utilizar la capacidad democrática de discernir las estrategias de acción hacia el futuro con decisiones sensatas en el presente, sobre necesidades y posibilidades, basadas en el conocimiento y manejo debido de los requerimientos propios de lo local y de lo subregional. Empero, la garantía de la eficacia de las decisiones del Estado en cuanto al impacto directo de sus resultados en el mejoramiento de la calidad de vida y de trabajo del pueblo, sólo podrá tenerse con el compromiso firme del Gobierno de someterse a las normas del Estado democrático de Derecho y de hacer un alto ejemplar e indiscriminado a las causas y agentes de la corrupción y de la impunidad.

Con esa garantía, esa capacidad democrática y la toma de decisiones socialmente significativas se fortalece y adquiere relevancia de política sensata al fundamentarse tanto en el adecuado nivel de conocimiento de las propias necesidades y transformaciones del Estado y de la sociedad para alcanzar el fin de bienestar de toda la población; como en la responsabilidad del Estado en la situación actual y perspectivas del proceso de integración centroamericana, y en la promoción activa del dinamismo y efectividad de las estrategias nacionales y subregionales de integración y desarrollo, como medios de articulación indispensable para promover el desarrollo integral endógeno e insertarse productivamente en la mundialización o globalización.

En Honduras, siempre se ha reconocido la importancia de fortalecer la identidad centroamericana así como la latinoamericana (en ese orden de precedencia) para unir y proyectar la unidad de afinidades, recursos, aspiraciones comunes y cooperación solidaria latinoamericana y caribeña, a fin de asegurar el respeto mutuo y abrirnos más inteligentemente a la cooperación y al intercambio internacionales que nos posibiliten reales y equitativas complementariedades democráticas con todos los países del mundo.

Con ese enfoque, Honduras ha contribuido sustancialmente al diseño del nuevo proceso de integración centroamericana iniciado con la firma, en 1991, del Protocolo de Tegucigalpa que institucionalizó el Sistema de la Institución Centroamericana (SICA); y participa con interés en las diferentes organizaciones o conferencias latinoamericanas, como la Asociación Latinoamericana de Integración, la Asociación de los Estados del Caribe, el Sistema Económico Latinoamericano, conferencias y otras reuniones especializadas. Por esa razón es normal que Honduras haya estado como observador, en los últimos meses, en las reuniones de la "Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA)".

Un debate importante se ha producido en torno a la decisión presidencial de adherir al marco del ALBA luego de un período corto de presencia de Honduras como observador y a pesar de sus relaciones actuales de cooperación e intercambio con Venezuela y participación en Petrocaribe y Petroalimentos, sin necesidad de tal adhesión.. De ese debate aflora la necesidad de conocer lo que es esa "Alternativa Bolivariana", y de destacar las responsabilidades nacionales y centroamericanas directas de los Gobiernos..

En sus aspectos positivos, ALBA es una propuesta abierta de cooperación en Latinoamérica y el Caribe del actual Presidente de Venezuela que, en declaración política compartida con los Presidentes de Cuba y de Bolivia, se ofrece a la adhesión de otros gobernantes para actuar solidariamente por la autonomía e identidad latinoamericanas y la vigencia real y preeminente de preexistentes reglas sobre principios y objetivos como el cumplimiento indivisible de los derechos humanos hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos, el respeto del medio ambiente y la biodiversidad, el reconocimiento del papel importante de las mujeres en el desarrollo, el fortalecimiento de las capacidades humanas e institucionales y el progreso científico - tecnológico. Para su aplicación, la Alternativa Bolivariana para las Américas se fundamenta en mecanismos (fondos compensatorios o de convergencia estructural) que buscan fomentar ventajas comparativas y atender asimetrías existentes entre países y los obstáculos a su autodeterminación y desarrollo.

La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) no es aún una organización con base constitutiva en un tratado internacional que le atribuya personalidad jurídica, órganos propios y que garantice una acción concertada durable entre Estados. Lo que hoy se plantea como "adhesión al ALBA" es la expresión del consentimiento en obligarse a actuar políticamente conforme a la Declaración Conjunta de los Presidentes de Venezuela y de Cuba (14 de diciembre de 2004) y a la Declaración de contribución y suscripción del Presidente de Bolivia (29 de abril de 2006).

Es así que la adhesión a esa propuesta implica contraer un compromiso sobre ese ideario político que constituye el fundamento principal del marco del ALBA lo que determinará la conducta a seguir por el actual Presidente, pero, en principio, no vincularía jurídicamente al Estado de Honduras salvo que ese compromiso se profundizara con tratados constitucionalmente ratificados al estilo del concertado entre Bolivia, Venezuela y Cuba o "Tratado de Comercio entre los Pueblos". En estas circunstancias, es previsible también un impacto que podría afectar negativamente la consolidación del proceso de integración centroamericana, a menos que se priorice el bien común nacional y subregional y concilie apropiadamente la propuesta del ALBA con esa prioridad y con nuestra contribución complementaria al bien común latinoamericano.

En esa virtud, es conveniente verificar la novedad en Centroamérica de los principios y objetivos expresados en el ALBA y las complementariedades genuinas y productivas que podrían buscarse entre esa Alternativa Bolivariana como marco de cooperación y nuestro proceso de integración como instrumento de desarrollo humano sostenible en Centroamérica.

Centroamérica y el ALBA

La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) expresa la intención de abstenerse de "entrar en conflicto con los acuerdos multilaterales o subregionales existentes, sino que, por el contrario deben ser asumidos como complementarios". Con ese enfoque, esa propuesta buscaría completar o perfeccionar los procesos subregionales de integración que existen en América Latina y el Caribe como el de los países andinos o el de los Estados centroamericanos. Sin embargo, los hechos revelan más bien un debilitamiento de la Comunidad Andina de Naciones y una vinculación más estrecha de Venezuela y Bolivia con otros actores latinoamericanos, tal como se desprende del "Tratado de Comercio entre los Pueblos" firmado, el 29 de abril de 2006, por los Presidentes de Venezuela, Bolivia y Cuba, en el cual se señala que ese tratado deriva de la propuesta del ALBA y es medio para la construcción de esa Alternativa Bolivariana.
 
Esa evidencia indica la necesidad de analizar, con el respeto a las identidades y diversidades subregionales, el enfoque indicado del ALBA que busca afirmar las identidades propias y la eficacia de las complementariedades para edificar sólidamente la identidad latinoamericana y caribeña, teniendo en cuenta también que ese es el sentido de los acuerdos de cooperación y coordinación que el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) ha firmado con la Asociación Latinoamericana de Integración, con la Comunidad del Caribe y con la Comunidad Andina de Naciones.

Bajo este enfoque se constata que fuera de lo relativo al ideario de su fundación y a los "fondos compensatorios" previstos en ALBA: es difícil señalar otro aspecto, en materia de principios y objetivos de desarrollo humano e identidad y autonomía, de que carezca Centroamérica. En efecto, nuestra subregión organizada como Sistema de la Integración Centroamericana cuenta con todos esos principios y objetivos según dan fe los tratados y acuerdos centroamericanos vigentes.

Lo que ocurre es que, a pesar de la obligatoriedad jurídica de los tratados, convenios o protocolos centroamericanos, estos aún no se cumplen o aplican por la indebida falta de voluntad política de los gobernantes o por la incapacidad de cumplir con la voluntad formalmente expresada o por la incomprensión de lo que implica participar en un proceso de integración (con objetivos, principios propios, órganos comunitarios con competencias especiales y personalidad jurídica) para contribuir realmente a hacer efectivo el mejoramiento progresivo de la calidad de vida de los pueblos de los Estados del Istmo centroamericano.

Esa falta inexcusable de conocimiento y esa responsabilidad por incumplimiento inducen a sopesar el atino o desatino en la dirección gubernamental de los asuntos internacionales del Estado y en su participación en la toma de decisiones en la institucionalidad del proceso de integración centroamericana.

Ante ese escenario de responsabilidades gubernamentales y de la necesidad de una genuina solidaridad latinoamericana, se busca respuesta racional y constructiva a las siguientes interrogantes: ¿Qué significa, para el proceso de integración global y desarrollo humano en Centroamérica, establecer con otros Gobiernos latinoamericanos una alianza integral para cumplir con principios y objetivos que, en su casi totalidad, ya son parte del acervo subregional centroamericano? ¿Acaso no es más determinante cumplir primero nacional y subregionalmente con esos principios y objetivos en la dimensión centroamericana de nuestros propios conceptos y obligaciones inmediatas con nuestros pueblos, sin perjuicio de continuar fortaleciendo simultáneamente nuestras relaciones diplomáticas y comerciales con los demás Estados latinoamericanos y del Caribe para coadyuvar a una más amplia autonomía e identidad regional?

Hay sólidas razones para sostener que la relación social y económicamente provechosa entre Estados latinoamericanos pasa por la afirmación de sus identidades subregionales y la efectividad de las complementariedades entre ellas. Lo que se aseguraría si, en lo que corresponda, se colocasen fondos compensatorios de ALBA al servicio de la realización efectiva de los principios y objetivos contenidos en nuestro modelo propio de integración subregional centroamericana; y si, los gobiernos del Istmo garantizasen una decisión y voluntad más decidida y eficaz de cumplir incondicionalmente con el ordenamiento jurídico comunitario. Todo ello, podría ser objeto de una decisión de la Reunión de Presidentes Centroamericanos y de un acuerdo internacional novedoso entre el Sistema de la Integración Centroamericana y sus Estados miembros, y los gobiernos latinoamericanos y del Caribe que conforman ALBA, a los cuales podría considerarse el otorgamiento del status de observador en el SICA.

La sociedad confía en la sensatez de los gobernantes en el cumplimiento de la obligación constitucional primaria de tomar decisiones políticas apegadas a su función de promover mejores y dignas condiciones de vida y de trabajo para la hondureñidad y la centroamericanidad. Esa confianza no será correspondida si se pasa por salto desde una plataforma de incumplimiento de las propias responsabilidades nacionales y centroamericanas con nuestros pueblos a otra de similares obligaciones, compromisos y promesas que incluya también a pueblos de otros Estados latinoamericanos y caribeños.


[Enviado por libertadexpresion - Espacio Virtual Libertad de Expresión de Honduras
Servicio de RDS-HN - http://rds.org.hn]

H. Roberto Herrera Cáceres

SISTEMA INTEGRADO CENTROAMERICANO (SICA)
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