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Artículos - Opinión
01.08.2008
Bolivia – Agosto, mes de las ofrendas a la Pachamama hambrienta
APA
Adital


Según sacerdotes y amautas, en agosto la madre tierra tiene más hambre y es capaz de devorar seres humanos. Estrechas calles y polvorientas alteñas se impregnan del olor a k'oa, copal e incienso. Las ofrendas se otorgan de acuerdo al poder económico de los descendientes de los pueblos originarios. Las chiflerías de la Ceja son las más visitadas.


A partir de hoy  en la madrugada los descendientes de los pueblos originarios del altiplano comenzaron a otorgar las lojtas y wajt'as (ofrendas) a la Pachamama (madre tierra) porque se considera que en este mes tiene más hambre y es necesario satisfacerla con mesas dulces y sullus (fetos) de llamas y ovejas.

Agosto, según los sacerdotes y amautas aymaras que tienen bastante trabajo, es el periodo del "lakan paxi" (mes de la boca), donde la Pachamama abre su boca para recibir las ofrendas que le otorgan los seres humanos, especialmente los que viven de la agricultura..

En el caso de los alteños, que en su mayor parte migraron desde las comunidades aymaras, tienen la costumbre de otorgar sagradamente las ofrendas en sus domicilios. Sin embargo, una parte suele acudir a las apachetas (cumbres) donde los yatiris y amautas ofician los ritos ancestrales que invocan a los dioses tutelares del mundo andino.

Sin embargo, en los últimos años no sólo los descendientes de los pueblos aymaras otorgan su ofrenda a la Pachamama, sino recurren los extranjeros también recurren a los amautas y sacerdotes andinos que frecuentan las apachetas.

Valentín Quispe, amauta aymara, informó que agosto es el mes propicio para k'oachar y otorgar ofrendas en reciprocidad a los favores recibidos por la Pachamama y pedir que siga siendo propicio para tener acceso a nuevas fuentes de trabajo y para aumentar la producción en el campo.

Al otorgar las ofrendas, se invoca también a los achachilas (dioses tutelares) que moran en los nevados del Illimani, Huayna Potosí, Mururata, Sajama y Chijcha. También se tienen que invitar a los ríos y los espíritus de los animales.

El alcohol de caña de azúcar, el vino de betarraga y la cerveza también se invita para apagar la sed de los dioses tutelares.

LAS APACHETAS

Los lugares más propicios para otorgar las ofrendas, según los amautas aymaras son las apachetas (cumbres), pero el lugar más frecuentado es Warak'o Apacheta, donde se halla instalado un virtual campamento de sacerdotes aymaras y está sobre la carretera a Oruro, a pocos kilómetros de la ex tranca.

La plaza Corazón de Jesús en la Ceja es considerada una apacheta y lugar sagrado para otorgar las ofrendas. El tijtichu, un mirador natural que está cerca de la tranca de San Roque, en los últimos años es también concurrido.

Finalmente, otra de las apachetas que son frecuentadas por los alteños, pese a que están en las provincias Ingavi y Omasuyos son: el Surucachi (Achacachi) y las Letanías (Viacha).

Las apachetas están llenas de historias, ya que se dice que son testigos de ritos ancestrales donde los amautas entierra llamas vivas, sacrifican gallos y conejos, para calmar el hambre de la tierra.

LAS OFRENDAS

  

Las chifleras que son mujeres que preparan las mesas (ofrendas) que se otorgan a la Pachamama, en sus puestos de venta, son las más consultadas y requeridas en agosto.

La "dulce mesa", considerada como ofrenda a la Pachamama, contiene dulces en forma de botellas, llamas, otras tienen dibujadas casas y autos, conocidos como alfeñiques, es complementada con lana de color, cebo de llama, nuez, pan de plata y oro, hierbas aromáticas como el wira kóa, incienso y copal. Un sullu (feto) de llama u oveja corona los elementos que son sostenidos por una hoja de papel sábana.

Las ofrendas preparadas, según la demanda, tienen precios desde 200 hasta 5 bolivianos los más modestos. Sin embargo, los sullus de llama, vicuña y oveja determinan el precio de la ofrenda.

ORACIONES Y FOGATAS 

Una vez preparada la mesa que se ofrendará se enciende una fogata en base a leña. Antes de poner sobre la lengua de las llamas, el sacerdote aymara eleva oraciones que aún se mantienen por miles de años. "Hay más de 20 oraciones para la Pachamama, los achachilas y los espíritus de los animales y plantas", manifestó Quispe.

La mesa es incinerada en la fogata que es avivada por alcohol de caña y vino dulce. El color de las cenizas de la leña y la ofrenda permite leer si la Pachamama acepto la ofrenda.

Según el anciano amauta, en los últimos tiempos han aparecido sacerdotes aymaras que sólo buscan el lucro y se olvidaron de las oraciones y el servicio al prójimo. Por esa actitud que ofende a los dioses tutelares comienza a rondar la muerte en las personas.

En un día un amauta aymara preside alrededor de 20 ofrendas en la ciudad de El Alto, a solicitud de familias humildes.

El mes de agosto tiene varias leyendas e historias de amautas que fueron tragados por la voracidad de la Pachamama, quienes murieron en pleno rito de la ofrenda.

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