Viernes, 25 de abril de 2014
Artículos - Opinión
24.07.2008
El monopolio de Estados Unidos sobre el Canal y la invasión a Panamá (II)
Julio Yao.
Adital

(Continuación...)

EL MONOPOLIO DE ESTADOS UNIDOS SOBRE EL CANAL Y LA INVASIÓN A PANAMÁ
(A PROPÓSITO DE HAYA DE LA TORRE Y SU PROPUESTA DE INTERNACIONALIZACIÓN DEL CANAL)

Primera Parte: Monopolio y Control de la Ruta Interoceánica por parte de EE.UU.

Siguiendo esta preocupación de Haya, nos corresponde elucidar en qué consiste el control del Canal cómo se obtuvo, en qué instrumentos, sin detenernos en ninguno de los otros aspectos de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos. El control del Canal es un concepto distinto al de su monopolio o al de la ruta interoceánica, pero en nuestra experiencia histórica ambos conceptos aparecen estrechamente entrelazados. Veamos cómo.

Estados Unidos ejerció un monopolio y un control exclusivo sobre la ruta interoceánica, claves en su expansión mundial. El control directo se logró en el Tratado Mallarino-Bidlack de 1846 entre la Nueva Granada y Estados Unidos, y mediante el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903, pero este último instrumento otorgó además el monopolio a Estados Unidos para construir ferrocarriles y canales interoceánicos en territorio panameño. Se trata del monopolio de la ruta y no solamente de canales. (18)

Por su parte, el Tratado del Canal de 1977 le permitió a Estados Unidos mantener el control directo de la vía acuática hasta el 31 de diciembre de 1999, a través de la Comisión del Canal, integrada por cinco representantes de Estados Unidos y cuatro de Panamá, mientras que el Tratado de Neutralidad, que es perpetuo, le confiere a Estados Unidos un control indirecto al obligar a Panamá a tomar en consideración -- en la determinación de los peajes -- los intereses geográficos y comerciales de Estados Unidos; al facultar a Estados Unidos a hacerle frente, hasta con la fuerza militar, a amenazas o ataques al Canal cuando, a su juicio, ello sea necesario, o de reabrirlo, cuando el tránsito por el mismo sea interrumpido, bloqueado o cerrado.

El Tratado de Neutralidad establece limitaciones a la soberanía de Panamá. Las facultades más peligrosas reposan en la Enmienda DeConcini al Tratado de Neutralidad que, a nuestro juicio, carece absolutamente de validez ante el Derecho Internacional, ya que el Senador DeConcini quiso salvaguardar el derecho unilateral de Estados Unidos de defender el Canal aún sin la aprobación de Panamá en violación de una norma jus cogens, que no admite acuerdo en contra.

Estados Unidos firmó con la Nueva Granada el 18 de noviembre de 1846 el Tratado Mallarino-Bidlack, conforme al cual adquirió derechos especiales y privilegios para atravesar el Istmo de Panamá y gozar de los mismos derechos que los colombianos. Pero en el Artículo XXXV de dicho convenio, Estados Unidos se comprometió a mantener la neutralidad del paso interoceánico y respetar los derechos de soberanía y propiedad de la Nueva Granada en Panamá. Es decir, Estados Unidos adquirió el derecho de impedir que se llevasen a cabo conflictos armados o violentos que pudiesen amenazar la ruta, a cambio de garantizar los derechos de soberanía y propiedad de la Nueva Granada en Panamá. Pero la obligación de mantener la neutralidad del paso desembocó, gracias a la interpretación unilateral de Estados Unidos, en abierta intervención en los asuntos internos de Colombia primero, y de Panamá después, así como en el control de la ruta interoceánica.

En el Tratado Clayton-Bulwer, de 1850, entre Gran Bretaña y Estados Unidos, ambas potencias se comprometieron a no construir un canal interoceánico sin consultarse entre sí y a no fortificar dicho Canal ni ejercer dominio alguno sobre el país, países o región donde se situase dicha vía, como tampoco establecer alianzas de ninguna clase. 18 Este acuerdo significaba un valladar a las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos (18) sobre una futura vía interoceánica.

Ello no impidió, sin embargo, al presidente Rutherford Hayes dirigirse al Congreso de Estados Unidos en 1880 para aclarar al mundo cuál sería su política en torno a un futuro Canal: “El objetivo de este país es un canal bajo control americano. Los Estados Unidos no pueden consentir en la entrega de este control a alguna potencia europea o a alguna combinación de potencias europeas. Si los tratados existentes entre los Estados Unidos y otras naciones, o si los derechos de soberanía o propiedad de otras naciones obstaculizan la cristalización de este objetivo, deben darse los pasos adecuados por medio de negociaciones justas y liberales para impulsar y establecer el objetivo americano …
“Un canal interoceánico a través del istmo americano… será el gran puente oceánico entre nuestras costas del Atlántico y el Pacífico, y virtualmente (será) una parte de la línea costanera de los Estados Unidos. Tan sólo nuestro interés comercial en él es mayor que el de los otros países, mientras que su relación con nuestros medios de defensa, nuestra unidad, paz y seguridad, es un asunto de primerísima importancia para el pueblo de los Estados Unidos. Ninguna otra potencia bajo circunstancias similares dejaría de afirmar su control legítimo sobre una empresa que afecte su interés y bienestar de una manera tan íntima y vital.” (19)

El mensaje era una advertencia a Francia en especial, ya que conforme al Contrato Salgar-Wyse, de 20 de marzo de 1878, y el Contrato Roldán-Wyse, de 10 de diciembre de 1890, la Compañía Universal del Canal de Panamá construirían un Canal al Nivel del Mar, proyecto que culminó en fracaso. Estados Unidos acusó a Francia de violar la Doctrina Monroe (20) de 1823, pero el gobierno galo lo rechazó en vista de que el Estado francés como tal no participaba en el proyecto.

Estados Unidos presionó duramente a Gran Bretaña hasta fines de siglo para renegociar el Tratado Clayton-Bulwer. El resultado fue el Tratado Hay-Pauncefote, de 18 de noviembre de 1901, según el cual la Gran Bretaña permitió a Estados Unidos llevar a cabo la empresa por sí solo, pero a cambio de que Estados Unidos aplicara en el nuevo Canal las mismas reglas de neutralización que se aplicaron al Canal de Suez conforme a la Convención de Constantinopla de 1888. (21)

Pero es en la Ley Spooner, de 28 de junio de 1902, expedida por el Congreso de los Estados Unidos de América, la que autoriza al presidente de ese país “para adquirir de la República de Colombia… el dominio perpetuo de una faja de tierra, en territorio colombiano, de diez millas de ancho, medidas del Mar Caribe al Océano Pacífico…” (22)

La Ley Spooner abrió paso a negociaciones con Colombia, y el 22 de enero de 1903 se suscribió el Tratado Herrán-Hay, el cual, aprobado por el Senado de Estados Unidos, fue rechazado por el Senado colombiano. Según el artículo II, “Los Estados Unidos tendrán derecho exclusivo durante el término de cien años, prorrogable a la exclusiva y absoluta opción de los Estados Unidos, por períodos de igual duración , mientras así lo deseen, para excavar, construir, conservar, explotar, dirigir y proteger el canal marítimo, con o sin esclusas, del Atlántico al Pacifico, a través de territorio colombiano….” (23)

Adviértase del monopolio del Canal a través de sucesivas prórrogas dependientes del querer de Estados Unidos. El rechazo del Senado colombiano provocó la ira de Teodoro Roosevelt y se dio inicio a la intervención de Estados Unidos en Panamá para alentar la separación de Colombia, efectuada el 3 de noviembre de 1903.

Desde la Colonia, Panamá tuvo un perfil original por su posición estratégica. Para no ir lejos, en 1821, Panamá se separó de España y se unió voluntariamente a la Gran Colombia. En 1830, al disolverse ésta, Panamá quedó formando parte de la Nueva Granada. Estalló este año un movimiento que logró una separación momentánea. Al año siguiente, se produjo otro estallido separatista que feneció al implantarse una dictadura. De 1840 a 1842, Panamá estuvo separada de la Nueva Granada y asumió la denominación de Estado del Istmo. En 1855 se constituyo Panamá como Estado Federal con gobierno local propio. En 1861 se llevó a cabo otro movimiento separatista. En 1863 Panamá se constituyó como Estado Soberano de Panamá cuando se crearon los Estados Unidos de Colombia. En 1886, Panamá quedó convertida en Departamento dentro de la República de Colombia. (24)

El rol de Estados Unidos en la separación de Panamá significó una abierta violación del Tratado Mallarino-Bidlack, toda vez que el imperialismo naciente violó la soberanía y no respetó ni hizo respetar la propiedad de Colombia en Panamá cuando impidió la llegada de tropas colombianas a sofocar la revuelta del Istmo. Usaron la neutralidad en contra del soberano.

El mal denominado “Tratado” Hay-Bunau Varilla, de 18 de noviembre de 1903, firmado apenas dos semanas después de consumada la separación, fue suscrito en circunstancias extraordinariamente anómalas: lo negoció Philippe Bunau Varilla, un francés que representaba a los accionistas de la empresa que naufragó, nombrado imprudentemente como embajador de Panamá en Estados Unidos. El convenio fue una versión calcada y empeorada del Tratado Herrán-Hay, fruto de una conspiración entre banqueros, financistas, atracadores y corruptos de toda clase, sin que su firmante dispusiera de poderes y credenciales y, además, en incumplimiento de las órdenes de aguardar al resto de la comisión negociadora panameña que iba en camino. Bunau Varilla admitió en sus memorias que firmó el tratado bajo su absoluta responsabilidad personal.

Según el instrumento, Estados Unidos garantizaba y mantendría la independencia de Panamá. Panamá concedió a dicha potencia a perpetuidad el uso, ocupación y control de una faja de tierra y de tierra cubierta por agua para los fines del Canal, de diez millas de ancho. Estados Unidos ejercería tales derechos “ como si fueran soberanos ” con total exclusión de Panamá en el goce de los mismos. Llamamos la atención al artículo V, que rezaba así: “ La República de Panamá concede a los Estados Unidos, a perpetuidad, el monopolio para la construcción, mantenimiento y funcionamiento de cualquier sistema de comunicación por medio de canal o de ferrocarril a través de su territorio entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico. (25)

A pesar de que el Tratado Hay-Pauncefote estaba vigente y debía regir la neutralidad de la vía, Estados Unidos inició ilegalmente la fortificación en torno al Canal (que se convirtieron en 14 bases militares después); prohibió el paso de naves enemigas de Estados Unidos durante las dos guerras mundiales y en tiempos de paz (algunas fueron emboscadas o retenidas); obligó a Panamá a entrar como aliados en sus guerras y utilizó la Zona como trampolín y plataforma de agresión y hacer negocios en la América Latina.

La garantía de la independencia se convirtió en instrumento de intervención cuando, a raíz de la invasión de Costa Rica a Panamá en 1921, azuzada por intereses bananeros, Panamá rechazó a los invasores y, en vez de proteger la integridad territorial de Panamá conforme a la garantía de su independencia, Estados Unidos obligó a Panamá a cederle a Costa Rica la totalidad de los territorios recuperados. EE.UU. nos dio un ultimátum de 24 horas y envió un barco de guerra para respaldar sus demandas. (26)

El primer y único ejército nacional panameño fue desmantelado en noviembre de 1904 por órdenes del embajador de Estados Unidos, mientras que la policía nacional que sobrevivió, sufrió la humillación de ser desarmada por el ejército de Estados Unidos en 1916 bajo amenaza de ser invadidos. Por este motivo, cuando Costa Rica invadió a Panamá en 1921, nuestro país carecía de armas y hubo que improvisar un ejército de voluntarios con fusiles obsoletos, lanzas y espadas.

El Tratado de 1903 permitía también la intervención de Estados Unidos en las ciudades de Panamá y Colón cuando, a su juicio, fuera necesaria. Asimismo, el Artículo 136 de la primera Constitución panameña, de 1904, impuesto por Estados Unidos a través de sus títeres en la Junta Provisional de Gobierno y en la Asamblea Constituyente de 1904, disponía que Estados Unidos podía intervenir en cualquier punto del territorio nacional cuando, a juicio de Estados Unidos, fuese perturbado el orden público o el constitucional, con redacción similar a la Enmienda Platt añadida a la Constitución de Cuba. Fueron numerosas las intervenciones norteamericanas, y buena parte de ellas fueron solicitadas por los partidos de la oligarquía, incluso de oposición.

Ya hemos mencionado que en 1925 el ejército yanqui ingresó a Panamá y aplastó la gran Huelga Inquilinaria con un saldo de muertos y heridos. Al año siguiente se firmó entre ambos países el llamado Tratado Alfaro-Kellogg, cuyo artículo XI disponía lo siguiente: “La República de Panamá conviene en cooperar en todos los medios posibles con los Estados Unidos en la protección y defensa del Canal de Panamá. En consecuencia, la República de Panamá se considerará en estado de guerra en caso de cualquier conflicto armado en que los Estados Unidos sean beligerantes, y con el fin de hacer más efectiva la defensa del Canal, si ello fuere necesario en concepto del Gobierno de los Estados Unidos, les traspasará a éstas, durante el período de las hostilidades o mientras haya amenaza de ella en todo el territorio de la República de Panamá, el funcionamiento y control de las comunicaciones radiográficas e inalámbricas, naves aéreas, centros de aviación y navegación aérea… y los Estados Unidos tendrán la dirección y control de todas las operaciones militares en cualquier parte del territorio de la República de Panamá. Para la eficaz protección del Canal, la República de Panamá conviene también que en tiempo de paz, las fuerzas armadas de los Estados Unidos tendrán libre tránsito en toda la República para ejecutar maniobras y otros fines militares…” (27)

Afortunadamente, la presión popular contra el Tratado, liderada desde la Asamblea Nacional por los diputados Domingo H. Turner y Harmodio Arias, obligó a su rechazo, pero desde entonces se evidenciaba la intención de convertir a Panamá, de cuasiprotectorado que era, en un país satélite, vasallo de Estados Unidos. Quiso imponerse el Tratado-Coyunda bajo la administración del presidente Coolidge, tan admirado por el presidente Ronald Reagan. Tal era el contexto histórico-diplomático dos años después que Haya propusiera la internacionalización del Canal.

El Tratado Arias-Roosevelt, suscrito por los presidentes Harmodio Arias y Franklin Delano Roosevelt en 1936, dio por terminada la construcción del Canal y, con ello, el derecho de Estados Unidos de reclamar tierras y aguas situadas fuera de la Zona del Canal. Pero, sin estas tierras y aguas adicionales, ¿cómo adecuar el Canal perpetuamente a los requerimientos de la demanda? ¿Cómo mantenerlo y reconstruirlo?

El asunto se resolvió mediante un Canje de Notas secreto de 1 de febrero de 1939, según el cual ambos países acordaron que, “la palabra ‘mantenimiento' se extenderá en tal forma que permita la expansión y nuevas construcciones siempre que éstas se lleven a cabo por el Gobierno de los Estados Unidos de América en acuerdo con el mencionado Tratado”

Estados Unidos quedó así facultado para reformar a perpetuidad el Canal, sin necesidad de acuerdo especial, con lo cual se mantendría sine die su monopolio sobre la ruta interoceánica. (28)

Cuando Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial, le exigió al gobierno panameño, presidido por el Dr. Arnulfo Arias, que artillara las naves de la marina mercante panameña, pero el presidente Arias se rehusó, razonando que el Canal era neutral y que, por tanto, Panamá no podía aliarse a Estados Unidos. Aprovechándose de una salida furtiva de Arias hacia Cuba, sin autorización de la Asamblea Nacional, los servicios de inteligencia de Estados Unidos en la Zona del Canal tramaron su derrocamiento (el aeropuerto que Panamá utilizaba estaba dentro de la Zona del Canal). En efecto, Adolfo de la Guardia reemplazó a Arnulfo en la presidencia y se suscribió el Convenio de los 12 Puntos, que permitió a Estados Unidos instalar 136 sitios de defensa a lo largo y ancho del territorio nacional.

Al vencerse el plazo de este Convenio, Estados Unidos debía evacuar dichos sitios de defensa, pero no lo hizo. En su lugar, forzó las negociaciones del Tratado Filós-Hines, de 1947, conforme al cual Estados Unidos propuso mantener tales sitios durante 999 años, período que luego se acortó. Pero la presión popular dio al traste con este tratado, que fue rechazado por la Asamblea Nacional. Este intento demuestra cómo el control sobre el Canal exigía la total subordinación de Panamá a Estados Unidos en materia de política exterior y seguridad internacional.

El 2 de enero de 1955 murió en un atentado con ametralladora el presidente panameño, el Coronel José Antonio Remón Cantera. Recientes documentos desclasificados demuestran que agentes de la inteligencia estadounidense participaron en el hecho. Remón Cantera, asesorado por Ricardo J. Alfaro y Harmodio Arias, estuvo negociando con Estados Unidos, que intentó imponer a Panamá la cláusula del “acallamiento perpetuo” a cambio de migajas, para que nunca más Panamá exigiera nuevas revisiones al Tratado de 1903. Los panameños rechazaron tal propuesta como indigna e inaceptable.

El 25 de enero se firmó el Tratado Remón-Eisenhower, que contenía algunas reivindicaciones comerciales y un falso aumento de la anualidad para Panamá. (29) Según el artículo III de este tratado, el monopolio de la ruta interoceánica, establecido en el artículo V del Tratado Hay-Bunau Varilla fue derogado en cuanto al derecho de Estados Unidos de construir ferrocarriles y carreteras en territorio bajo jurisdicción panameña, pero lo mantuvo intacto para ejercerlo dentro de la Zona del Canal. (30)

Pero si bien Estados Unidos acordó abrogar el monopolio de las rutas interoceánicas en territorio nacional panameño, manteniéndolo en la Zona del Canal, dicha potencia obligó a Panamá a no autorizar a ningún otro país o ciudadanos de terceros países el derecho para construir sistemas de comunicación interoceánica. Así lo dispone el citado artículo III: “En vista del interés vital de los dos países en la protección efectiva del canal, las Altas Partes Contratantes convienen además en que dicha abrogación queda sujeta al entendimiento de que ningún sistema de comunicación interoceánica dentro del territorio sujeto a la jurisdicción de la República de Panamá por medio de ferrocarril o Carretera podrá ser costeado, construido, mantenido o explotado por un tercer país o ciudadanos del mismo, ya sea directa o indirectamente, a menos que en opinión de las dos Altas Partes Contratantes dicho costo, construcción, mantenimiento o funcionamiento no afecte la seguridad del Canal.” (31)

Si bien los proyectos de tratados Robles-Johnson de 1967 (32) fueron rechazados por los sectores más conscientes de Panamá, vale la pena recordar que, para la administración conjunta, aunque desigual, del Canal, se preveía que la misma fuera ejercida mediante una entidad realmente autónoma, casi independiente, al punto de que la denunciamos como un enclave, un ”microestado” dentro de nuestro territorio para el manejo de la presente y cualquier otra vía acuática. El proyecto de Defensa y Neutralidad, que era uno de los tres acuerdos, constituía una alianza militar con Estados Unidos y permitía a esta potencia intervenir en cualquier punto del territorio nacional. El proyecto de Canal al Nivel del Mar era una opción abierta sin compromiso alguno. Los proyectos de tratados carecían de fecha de terminación, por lo que el monopolio y el control perpetuo continuarían con los proyectos Robles-Johnson. (33)

La hegemonía de Estados Unidos sobre el Canal y la Zona adyacente tuvo para Panamá efectos negativos en lo interno y lo externo. Estados Unidos prohibió a nuestro país construir ferrocarriles de mar a mar y de este a oeste del territorio nacional (aún no contamos con ferrocarriles, salvo el antiguo inaugurado en 1855, hoy bajo una empresa de Estados Unidos); prohibió la construcción de carreteras; autorizó o rechazó el uso de nuestro espacio aéreo para radiotelefonía, telecomunicaciones, etc.

O sea, que el monopolio de Estados Unidos obstaculizó el desarrollo nacional de Panamá. Y en lo externo, Estados Unidos impidió que Panamá estableciera relaciones con el campo socialista, particularmente con la Unión Soviética. Estados Unidos prohibió a Panamá (y el veto aún persiste) establecer relaciones con la República Popular China. En otras palabras, el control del Canal por Estados Unidos nos robó la independencia como Estado, y nos redujo a la condición de cuasiprotectorado. (34) Panamá fue quizás el único país del mundo que nunca tuvo relaciones con la Unión Soviética, con la República Popular Democrática de Corea o con la República Popular China antes del derrumbe del Muro de Berlín. Una excepción fue la apertura de relaciones diplomáticas con Cuba, una iniciativa promovida contra viento y marea por el canciller Juan Antonio Tack. En el presente, Panamá no tiene relaciones diplomáticas ni con China ni con Corea del Norte, y sabemos que el presidente George H. Bush (padre) “recomendó” al gobierno de Martín Torrijos no establecerlas con Beijing, no obstante la importancia de la República Popular China para Panamá, segundo usuario más importante del Canal y primer usuario de la Zona Libre de Colón, y de sus generosas ofertas hechas a nuestro país.

El Tratado del Canal de 1977 permitió el reconocimiento de la soberanía panameña en la antigua Zona del Canal y el traspaso de la vía interoceánica a nuestro país el 31 de diciembre de 1999. Pero el Tratado de Neutralidad de 1977, sin fecha de terminación y enmendado, reformado, deformado y reelaborado por el Senado de Estados Unidos, puede ser interpretado unilateralmente por Estados Unidos según su costumbre y ser convertido en instrumento de intervención, debido a que, por ese mismo hecho, Estados Unidos puede sentirse autorizado para hacerle frente a amenazas o agresión al Canal o a su neutralidad, sean reales o imaginarias, sin consultar o requerir aprobación del soberano. Como lo advirtió el propio Omar Torrijos al firmar los Tratados Torrijos-Carter, el Tratado de Neutralidad “nos coloca bajo el paraguas del Pentágono” y puede convertirse en un instrumento de intervención.

El Tratado de Neutralidad se aplica igual a este Canal que “a cualquier otra vía de agua interoceánica en la que los Estados Unidos de Norteamérica sean participantes o hayan participado en relación a la construcción o financiamiento, que pueda ser operada total o parcialmente dentro del territorio de la República de Panamá, así como sus entradas y los mares territoriales adyacentes” (35).

De lo anterior se desprende que Estados Unidos podrá ejercer así una tutela perpetua sobre cualquier Canal o vía interoceánica, sin que los signatarios del Protocolo de Adhesión al Tratado de Neutralidad, que suman decenas, tengan iguales derechos por no ser siquiera garantes de tal régimen neutral. Todo lo contrario: han avalado el monopolio y el control sobre el Canal, e indirectamente sobre Panamá, así como cualquier acto de agresión por parte de Estados Unidos, al no consignar reservas ni aclaraciones al momento de la adhesión a dicho tratado en torno a la interpretación de tales enmiendas y reservas.


Notas:

18) Ibid., pág. Xl.
19) Víctor Raúl Haya de la Torre, El Antiimperialismo y el APRA (1935).
20) Jorge Turner. “Notas sobre El antiimperialismo y el APRA”. En: La Teoría Social Latinoamericana – Los Orígenes (Tomo I). Coordinadores: Ruy Mauro Marini y Márgara Millán (México, D.F.: Ediciones El Caballito, 1994), págs. 67-82.
21) Los Tratados entre Panamá y los Estados Unidos, Biblioteca de la Nacionalidad (Panamá: Autoridad del Canal de Panamá, 1999), págs. 22-23.
22) Los Tratados…, pág. 29-30.
23) Julio Yau, El Canal de Panamá…, pág. 42.
24) La Doctrina Monroe de 1823 prohibía la colonización de América por parte de Europa y la intervención de ésta en los asuntos internos de las repúblicas que se independizaban de España, pero unos la entendían como “América, para los Americanos”, mientras que otros, “América, para los Estados Unidos de América”.
25) Los Tratados…, págs. 71-74.
26) Ibid., págs. 75-81.
27) Ibid., pág. 84.
28) Alfaro, Ricardo J. “Cronología de sucesos fundamentales de la vida internacional de Panamá y de sus relaciones con los Estados Unidos de América. En: Julio Yau, El Canal de Panamá, Calvario de un Pueblo, págs 328-333.
29) Los Tratados…, págs. 101-104.
30) Nota de Protesta de Narciso Garay, Secretario de Relaciones Exteriores de Panamá, a Charles E. Hughes, Secretario de Estado de los Estados Unidos. 24 de agosto de 1921. En: Julio Yau, El Canal de Panamá…, págs. 271-274.
31) Los Tratados…, pág. 184.
32) Julio Yau, “Las Pretensiones del Senador Thurmond y Compañía”, en: El Canal de Panamá..., págs. 183-212.
33) La diferencia entre la anualidad anterior, de $430,000.00, y la pactada en el Tratado Remón-Eisenhower de 1955, de US$1,930.000, o sea, de US$ 1,500.00, quedó anulada, porque en este último acuerdo Panamá exoneró a Estados Unidos de pago de aranceles por licor y tabaco introducidos a la Zona del Canal, que sumaban a varis millones de dólares o balboas.
34) Los Tratados…, págs. 229-230.
35) Ibid, pág. 230.

(Continúa...)

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